Verónica (Paco Plaza, 2017)3 minutos de lectura

Verónica (Paco Plaza, 2017)
Verónica (Paco Plaza, 2017)

Gracias a la sección Made in Spain es posible recuperar algunos de los títulos de producción española más destacados del año dentro del Festival de San Sebastián. En la séptima jornada de la 65ª edición se encontraba entre ellos la nueva película de Paco Plaza, Verónica. España, comienzos de la década de los años noventa. La joven adolescente que da nombre al film es la hija mayor de una madre que se sacrifica todo lo que puede trabajando para sacar a su familia adelante. Cuando lleva a cabo una sesión de ouija para comunicarse con su padre fallecido, una serie de fenómenos paranormales y extrañas presencias comienzan a acecharla a ella y a poner en peligro a sus hermanos. Con una vocación de construir un relato de terror entroncado en las tradiciones de épocas pasadas del género más que en las modas actuales, la perspectiva psicológica y la creación de atmósfera se convierten en las herramientas preferidas por el director para capturar la inquietante historia basada en un caso real del momento.

Y quizá ese sea el único problema del film, el empeño por enmarcar lo sobrenatural de la narración en un contexto que lo legitime a través de elementos con cuestionables bases reales. Algo en contradicción con la elaboración de poderosas imágenes con metáforas visuales y un discurso más que evidente sobre los miedos de la protagonista respecto a la pérdida de su padre, la ausencia de su progenitora en la crianza de sus hermanos y su obligada asunción de un rol adulto con responsabilidades cuando aun no se siente preparada para ello. Los hechos que transcurren en el mundo carecen de cualquier valor simbólico más allá del que le otorgamos a través de una interpretación individual o cultural. Resulta paradójico este tipo de empeño en justificar una obra a través de sucesos que se reivindican ciertos, como por ejemplo ocurría en The Entity (Sidney J. Furie, 1982) cuando al finalizar imprimía en pantalla la explicación de lo transcurrido en ella por las supuestas experiencias de una mujer en cuya historia se basaba tanto la película como la novela que adaptaba.

Verónica (Paco Plaza, 2017)
Verónica (Paco Plaza, 2017)

Dejando esto aparte, el tratamiento costumbrista de los personajes sirve de magnífico hilo conductor en su cotidianidad con una ambientación fantásticamente creada a partir de la fotografía desaturada, los planos amplios con movimientos lentos de los edificios de la ciudad al localizar la acción y una música de inspiración electrónica de los ochenta que evocan recursos utilizados por el cine de género de la época y, sobre todo, del giallo italiano. Las largas secuencias dedicadas a la elevación de la tensión a través de la amenaza de la entidad que persigue a los niños son un claro ejemplo de ello, además de su planificación aprovechando el punto de vista y la configuración estética de los mismos a través de la composición y una cuidada dirección artística. Verónica es cine de terror que entreteje metáfora narrativa, recurso fantástico y discurso como únicamente el verdadero buen cine del género permite hacer, apelando a los temores primigenios del espectador sin alienarlo.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.