Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017)3 minutos de lectura

Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017)
Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017)

Y para dar por terminadas las crónicas, la cinta que obtuvo el Oso de Plata a mejor guión y el premio Teddy —dedicado a films orientados a temas relacionados con la comunidad LGBT+ y otorgado por un jurado independiente— sirvió para cerrar una Berlinale con una Sección Oficial que en esta ocasión ha tenido una mayor consistencia que la edición del año anterior. En Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017) se nos presenta a Marina, una mujer trans que planea su vida junto a su amado Orlando, quien repentinamente muere una noche y la deja teniendo que enfrentarse al rechazo de su familia, la condescendencia de la policía y su misma desorientación. Un relato en el que todo conflicto externo es en realidad meramente estético y lo que de verdad importa es el viaje interior de su protagonista en la exploración de su propia identidad y su manera de presentarla ante los demás.

Entre la búsqueda de la aceptación y reafirmación de los otros y entender que debe ser uno mismo quien asuma su persona existe una delicada sutileza que la película del director de Gloria (2013) intenta transmitir desde la perspectiva de la impenetrabilidad de la psicología de su sujeto de estudio. Únicamente conocemos a Marina por sus acciones, sus gestos y su manera de enfrentarse a unas circunstancias especialmente desfavorables. Pero esas circunstancias expresadas a través de la transfobia de los miembros de la familia de su difunta pareja y del tratamiento de víctima o de enferma que necesita especial atención desde la policía tiene poco que ver con el verdadero enemigo de su existencia: ella misma y su incapacidad para mostrarse ante el mundo tal como es. En un plano de gran fuerza poética de la obra de Lelio se captura perfectamente esto, andando por la calle con extrema dificultad contra un intenso viento que casi la arrastra y se la lleva volando. Una barrera invisible que impide que avance, que son sus demonios internos haciendo que se oculte en un local lúgubre cantando canciones vulgares cuando lo que en realidad quiere es interpretar canto lírico en un gran auditorio.

Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017)
Una mujer fantástica (Sebastián Lelio, 2017)

Con su sobresaliente dirección artística y la fotografía, el director busca de manera obsesiva en ocasiones la simetría para darle mayor profundidad al mundo introspectivo, descomponiendo la imagen y los colores para expresar en planos más cerrados la dualidad del personaje de Daniela Vega y en otros su conflicto constante con la percepción ajena de si misma. Un tratamiento visual estilísticamente impecable que se eleva con la mirada siempre fija en la de ella o en cómo le afecta lo que le rodea, manteniendo consistentemente un punto de vista narrativo que es el suyo, el único que importa. Actriz, personaje y punto de vista confluyen así para construir un ser humano extraordinario en su absoluta cotidianidad, mostrando el infortunio pero también la felicidad, expresando lo trágico pero riéndose de su falta de sentido. Quizá su mayor debilidad sea precisamente su final, de una tremenda coherencia discursiva y narrativa, pero cuya resonancia dramática no alcanza ni de lejos la de su anterior film, de la que toma ideas de estructura y elementos como la música, claves para expresar el objetivo al que quiere llegar con todo lo que se nos cuenta. Quizá un exceso de exquisitez en la ejecución que deja escapar la oportunidad de otorgarle al conjunto una dimensión aun mayor de la que posee.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.