The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017)2 minutos de lectura

The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017)
The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017)

Y HEMBRISMO. ¡MISANDRIA! O quizá todo lo contrario, porque estos conceptos es muy probable que no existan en la realidad. En Panorama tuvo espacio la proyección The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017), una película que definitivamente utiliza la reducción al absurdo como premisa principal para desmontar los prejuicios sobre la lucha por la igualdad de las mujeres desde un planteamiento exageradamente satírico. En el país de Ger(wo)many un ejercito de mujeres militantes prepara el primer golpe de una revolución para destruir el patriarcado. Con su aversión a los hombres, su mayor enemigo está entre sus filas: una división interna que no les permite aceptar aliados masculinos a la causa, comportamientos heteronormativos o mujeres con pene.  Bruce LaBruce establece una serie de gags y chistes recurrentes que permiten explorar desde una mirada provocadora los prejuicios sobre la defensa de la igualdad desde una caricatura inteligente aunque desde una imagen kitsch, mucho humor negro y que trasciende lo explícito sin reparos.

The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017)
The Misandrists (Bruce LaBruce, 2017)

Porque en realidad la mirada irónica que envuelve a esta célula terrorista de liberación femenina cuyo primer objetivo es crear videos pornográficos hechos por mujeres y para mujeres como arma de destrucción masiva —considerando además la pornografía representando comportamientos no aceptados socialmente como una mujer disfrutando sin hombres de su sexualidad como subversivos contra el sistema—, es una mirada que se burla del erróneo concepto de feminismo y de las consecuencias de la reivindicación de los derechos por parte de las mujeres. La broma está en todos aquellos que se tomarían en serio una película desvergonzada con valores de producción de serie B que realiza una representación interseccional con el sexo lésbico, el amor interracial o la transexualidad como estandartes de la integración, mientras desarrolla una trama completamente absurda de una residencia gestionada por monjas que conspira contra los hombres y sueña con hacer realidad la posibilidad de reproducirse por partenogénesis.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.