Teströl és lélekröl (Ildikó Enyedi, 2017)2 minutos de lectura

Teströl és lélekröl (Ildikó Enyedi, 2017)
Teströl és lélekröl (Ildikó Enyedi, 2017)

En la segunda jornada de Berlinale de 2017 algo de luz se puede empezar a ver en la Sección Oficial en competición con la húngara On Body and Soul (Ildikó Enyedi, 2017). Su acción transcurre en un matadero de Budapest en el que la nueva empleada encargada del control de calidad —Maria— parece imposible que pueda encajar con el resto de sus compañeros de trabajo por su trato distante y foco en cumplir con sus obligaciones siguiendo estrictamente las normas, dejando aparte cualquier tipo de interacción social humana. Sólo cuando uno de sus superiores se interesa por ella y su labor, comenzará un proceso de reconocimiento mutuo en que compartirán su sentido de alienación y de las relaciones, sus taras y traumas que se esfuerzan por superar, así como también sus sueños compartidos que configuran un cuento de hadas macabro y naif donde las emociones reprimidas se abren paso en un entorno cínico, materialista y deshumanizado.

Porque no puede existir mayor símbolo de nuestra falta de empatía con los otros que una planta donde se matan animales de forma sistemática y aséptica para convertirlos en comida. Un negocio que representa perfectamente el sacrificio y la explotación de los demás para obtener esa margen de beneficio que permite que la cadena de producción siga funcionando. On Body and Soul contrasta este horror silencioso con la luminosa vitalidad del universo onírico de dos personajes que parecen ajenos a todos lo que les rodea, aunque en realidad sean posiblemente los que más conscientes son de cada pequeño detalle a su alrededor. Maria y Endre son los que precisamente captan el uno en el otro algo que nadie más puede: un característico sufrimiento en su interior y la incapacidad por exteriorizarlo, además del miedo a arriesgarse y salir heridos al acercarse demasiado a alguien. Dos ciervos en un bosque nevado buscando alimento, agua y refugio, haciéndose compañía.

Teströl és lélekröl (Ildikó Enyedi, 2017)
Teströl és lélekröl (Ildikó Enyedi, 2017)

Gran parte del poder narrativo de la cinta se basa en la ágil mirada de la directora retratando gestos, miradas y reacciones que dicen más en los diálogos que cualquier palabra. Los cuerpos y la relación con los objetos como epítome del cine son tratados aquí como vehículo discursivo absoluto —cómo se mueven los personajes respecto al entorno público y entre ellos, con sus posturas, su movimiento, su forma de andar o sus actitudes—. Todo ello puesto en imágenes tanto en el montaje como en la composición de sus planos hábilmente fotografiados. Y en esas imágenes conviven la tragedia y el patetismo cómico de la situaciones cotidianas construidas a partir del drama, enlazando así orgánicamente las dos facetas ineludibles y estrechamente relacionados de toda existencia. Quizá no haya verdaderos finales felices, pero sí principios esperanzadores.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.