Soldatii. Poveste din Ferentari (Ivana Mladenovic, 2017)2 minutos de lectura

Soldatii. Poveste din Ferentari (Ivana Mladenovic, 2017)
Soldatii. Poveste din Ferentari (Ivana Mladenovic, 2017)

En la sexta jornada de la edición del 2017 del Festival de San Sebastián y dentro de la Sección Oficial se pudo ver Soldiers, Story from Ferentari, el primer largometraje de ficción de Ivana Mladenovic. Basada en la historia autobiográfica dramatizada del propio actor protagonista –Adrian Schiop– que colabora en el guión, la película se sitúa en el barrio más pobre de Bucarest. A Ferentari llega como un antropólogo interesado en estudiar el manele, la música pop característica del pueblo gitano, y su conexión con su cultura y modo de vida. Por el camino se encuentra con un exconvicto que se gana la vida como puede y juntos comienzan una relación que pasa de la amistad a lo amoroso a pesar de sus diferentes orígenes, maneras de entender el mundo y la vida. Se construye así un tierno relato en el que las pasiones conflictivas de sus personajes sirven para la exploración (si no el entendimiento) de las difíciles condiciones personales de los habitantes de la zona, sus diferencias y contrastes socioeconómicos y las dinámicas que entran en juego dentro de una comunidad que vive para si misma como única forma de supervivencia de sus miembros en los márgenes de una sociedad en la que no tienen posibilidades de integrarse.

Soldatii. Poveste din Ferentari (Ivana Mladenovic, 2017)
Soldatii. Poveste din Ferentari (Ivana Mladenovic, 2017)

La experiencia previa en el documental de Mladenovic se siente desde un principio en el estilo narrativo de unas imágenes que traspasan con creces la frontera de la verosimilitud. Cuestionando la misma sustancia del realismo con una mirada naturalista, cámara en mano, acercándose al máximo cuando la intimidad de sus protagonistas lo requiere, pero manteniendo una distancia que les proyecta a su contexto social en su puesta en escena en exteriores, en esas calles retratadas con una efervescencia que se percibe podría servir como sujeto per se del film. Igual que la marginación estructural es interseccional respecto a los pobres, también hacia los miembros de la comunidad romani y todavía más incluso dentro de ella para con los homosexuales, la directora configura un sutil y complejo tapiz de vínculos sociales a partir de los dos protagonistas y la progresión de sus encuentros y desencuentros, que despliegan ante el espectador las complicadas dinámicas de deseo, poder y necesidad que emergen. El miedo a expresar sus sentimientos, a ser descubiertos los prejuicios y consecuencias que podría acarrear el reconocimiento de la pareja por parte de los demás y por ellos– permite aproximarse desde una visibilización dignificadora a un superviviente de la miseria y la discriminación para el que sólo existe el día a día y una identidad que entra en colisión con múltiples estereotipos. Todo desde una perspectiva alejada de cualquier posición aleccionadora, que envuelve la narración con la complicidad del regocijo del descubrimiento y el reconocimiento mutuo.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.