Risk (Laura Poitras, 2016)2 minutos de lectura

Risk (Laura Poitras, 2016)
Risk (Laura Poitras, 2016)

Si alguien a estas alturas parecía que podría elaborar una obra documental sobre Julian Assange que fuera novedosa en algún aspecto, ya fuera por la narrativa, punto de vista o valor informativo, Laura Poitras parecía la más indicada tras su sorprendente Citizenfour (2014). En Risk (2016) la directora sigue de cerca la trayectoria del fundador de Wikileaks desde el comienzo de su actividad hasta su estado actual de encierro en la embajada de Ecuador en Londres para evitar la extradición a Estados Unidos. El planteamiento es similar al que propuso con Edward Snowden, realizando grabaciones cercanas del día a día del protagonista de su historia y sus colaboradores, combinándolo con entrevistas, conversaciones y eventos clave en la crónica de su irrupción pública hasta su persecución judicial. Un acercamiento con intención de crear una inmersión en el ambiente, estado de ánimo y personalidad de una figura tan icónica como misteriosa.

Estructurado en una sucesión de capítulos. Risk pretende elaborar una narrativa de causa y efecto desde la denuncia de la falta de privacidad de los ciudadanos y el estado de indefensión frente a los gobiernos y las grandes corporaciones. Una ventaja utilizada para fines privados y oscuros, lejos del bien público o del cumplimiento de las leyes. La hipocresía se revela obvia al ser testigos de la reacción que provocó Assange en el mundo de la inteligencia a nivel global: la acusación de poner a disposición de terroristas información que pueden utilizar para crear atentados, mientras al mismo tiempo persiguen a inocentes mediante sus técnicas de vigilancia masiva destruyendo de facto el derecho a la privacidad de cualquiera. El mayor lastre de la obra, la falta de carisma de su personaje central, no daña tanto el desarrollo de estas ideas como la inexistencia de una perspectiva concreta que de consistencia al conjunto.

Risk (Laura Poitras, 2016)
Risk (Laura Poitras, 2016)

Poitras comete aquí un error de bulto, creyendo que la simple observación del sujeto de estudio es suficiente para hacer llegar el mensaje y reivindicar su legado. Carece de una puesta en contexto suficiente de las motivaciones y objetivos en contraste con la posición de quienes defienden las ideas opuestas. Tampoco considera más allá de los anecdótico las sombras y dudas conocidas que ha proyectado con el paso del tiempo. Ni siquiera apunta las ramificaciones negativas de las decisiones y metas de su protagonista frente a los intereses de los estados y la seguridad. Algo que sí hacía en cierta medida, a pesar de su irregularidad, We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks (Alex Gibney, 2013). Llega demasiado tarde y ni siquiera el contenido informativo ni el valor de registro histórico o de investigación pueden salvar a Risk, un documental que será recordado más por la aparición estelar de Lady Gaga que por los importantes temas que trata.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.