Penèlope (Eva Vila, 2017)2 minutos de lectura

Penèlope (Eva Vila, 2017)
Penèlope (Eva Vila, 2017)

La influencia de los mitos clásicos ha llegado a través de la historia hasta nuestros días, presente en todos los medios narrativos que el ser humano ha sido capaz de crear y en nuestro imaginario colectivo. Sin embargo, sigue resultando llamativo cuando alguien se atreve a adaptar, reinterpretar o inspirarse de manera explícita en uno de aquellos relatos como base para una obra moderna. Esto es lo que hace Eva Vila en Penèlope, película presentada dentro de la Sección Oficial de la 14ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. A partir de la narración del poema épico de Homero, la directora traslada y reconceptualiza los elementos propios de la Odisea al presente mediante su mirada a un emigrante llamado Ramón que, tras treinta años alejado de su hogar, se encuentra de regreso a su pueblo. Mediante la elipsis y el silencio, la cámara salta entre él y la Carmen –Penélope– que le espera en casa. Y a partir de estos dos focos se desarrolla un discurso sobre la imposibilidad tanto de un auténtico regreso a unos recuerdos que ya sólo existen en la cabeza del exiliado como del reencuentro con uno mismo y cómo nos afecta, dejando presente la idea de la mortalidad integrada implícitamente en sus imágenes.

La experiencia previa de Eva Vila en el documental se hace patente aquí por su acercamiento a la composición de sus planos al retratar a los protagonistas desde lo observacional y el naturalismo. Con un estilo más ficcionado, la narración se erige sobre un montaje preciso que combinado con el sonido diegético –la naturaleza, lo cotidiano, las voces y sus ausencias– y una música con reminiscencias de coros griegos construye una atmósfera diseñada para trascender como experiencia sensorial, para desafiar la racionalidad del espectador y transformar su conciencia en el proceso. Queda poco espacio a la duda aquí sobre la universalidad de las historias y esencias humanas compartidas descritas en los escritos antiguos.

Penèlope (Eva Vila, 2017)
Penèlope (Eva Vila, 2017)

¿Qué pasaría si el país al que regresa este Ulises no existiera? La radio que escucha Carmen habla del proceso independentista de Cataluña en un detalle de ambientación que añade una capa más de significado social y despierta un interrogante sobre la identidad. Esta Penélope existe al margen de su Ulises. No se quedó esperando. Ha tenido toda una larga cadena de experiencias que dan significado a su vida. El extraordinario uso de la luz natural en el film da sentido a la existencia de los objetos, los paisajes y las personas que captura la cámara, aportando además una inapelable percepción de paso del tiempo, como si sólo existieran para ella cuando están bañadas por los rayos del Sol o el reflejo de la Luna –como los únicos verdaderos dioses que pueden juzgar a los humanos desde la distancia–. Y así, de entre las sombras, se hace corpóreo el espectro de la ausencia de Ramón, una presencia constante en las vidas de aquellos que dejó atrás y para los que nunca abandonó del todo su lugar físico, emocional y de la memoria.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.