Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016)1 minutos de lectura

Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016)
Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016)

Por otra parte, en la sección Resistencias —dedicada al cine español independiente— está Pasaia Bitartean (Irati Gorostidi, 2016) un documental de observación que tiene como objeto de estudio el pueblo de Pasaia en Guipúzcoa. O más concretamente el legado arquitectónico histórico que ha dejado el que fuera uno de los principales puertos comerciales de la región, bendecido por un gran desarrollo industrial y urbano, tras la crisis de los años setenta. A partir de la mirada de la cámara en lugares estratégicamente elegidos se puede seguir una narración elíptica que utiliza la llegada al puerto de un hipertrofiado crucero turístico como estructura vertebradora de su montaje, como punto de inicio y conclusión de una búsqueda imposible de la memoria entre los edificios, las distintas zonas y actividades, los sonidos y el cambio de concepto que supone la idea de una ciudad de cómo la viven y la miran sus habitantes, subvirtiendo la lógica racional de la cartografía y su falta de humanidad, sustituyéndola por el sentido del espacio cinematográfico.

Los astilleros, la carga y descarga de mercancías, las acereras,… sobreviven en algunos casos con una actividad testimonial, como un recuerdo de aquellos tiempos mejores a los que sus trabajadores parece no querer renunciar. Los viejos edificios, los lugares y estructuras abandonadas, la visión de los propios ciudadanos a través de las ventanas de sus casas o medios de transporte,… todo suma en su estructura formal para crear una corriente visual que define el significado de la existencia de un núcleo urbano actual desde su pasado. La presencia de turistas en este escenario crepuscular del progreso económico de otra era no deja de ser irónica en su atracción por una ciudad que parecen visitar como un monumento ancestral. Uno que sin embargo sigue conteniendo vida y esperanza a través de las nuevas generaciones, que no pueden dejar de escuchar el sonido de la bocina de cada barco que llega o se aleja a modo de advertencia venida de otra época.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.