Money Monster (Jodie Foster, 2016)2 minutos de lectura

Money Monster (Jodie Foster, 2016)
Money Monster (Jodie Foster, 2016)

La crisis financiera ha generado a su rebufo propuestas cinematográficas de lo más variadas desde Estados Unidos en los últimos años, con resultados desiguales. Desde documentales como el terrorífico y exhaustivo Inside Job (Charles Ferguson, 2010), dramas independientes con inquietudes éticas como Margin Call (J. C. Chandor, 2011) o, más recientemente, la muy exasperante The Big Short (Adam McKay, 2015). Tres títulos que sirven como ejemplo de la evolución del interés del público y los cineastas por aproximarse a un suceso que ha puesto en riesgo el sistema económico mundial. Desde la documentación y explicación histórica y la recreación con objetivos didácticos iniciales, parece que ya estamos dispuestos a aceptar aquella máxima de «la comedia es tragedia más tiempo» y asumir relatos que se acerquen a esa realidad con las formas puras del cine espectáculo. Aquí es donde llega y encaja Money Monster (Jodie Foster, 2016) para dar una versión adulta, reflexiva, compleja y amplia del asunto, a partir de los recursos del thriller más típico de Hollywood.

Money Monster utiliza las repercusiones de la súbita caída en bolsa de una exitosa empresa ficticia de inversiones para disponer narrativamente todos sus recursos de forma clara y honesta en sus intenciones desde el principio. Un ciudadano de a pie afectado por la debacle toma la emisión del programa de televisión donde el personaje de George Clooney aconseja a todo el que le escucha dónde poner su dinero para conseguir beneficios seguros. Una situación de partida típica del género, que evoluciona desde dentro pero también fuera, dando pie a un desarrollo que abarca los temas de la responsabilidad corporativa pero también la personal, la falta de transparencia del sistema en el que se confía los engranajes de la economía pero además la ausencia de un cuestionamiento adecuado del mismo desde los medios.

Money Monster (Jodie Foster, 2016)
Money Monster (Jodie Foster, 2016)

Sorprende muy positivamente que a partir de una premisa tan reminiscente de la década de los 90, Jodie Foster sea capaz de aunar los esfuerzos del reparto y explotar fantásticamente su química, administrar una tensión genuina a cada secuencia, elaborar una sátira que ataca sin pudor a todos los involucrados y hacerlo con un tono siempre coherente. Un tono que sirve para introducir en multitud de ocasiones un humor ácido sin que parezca forzado, además de buscar en gran medida la subversión de las expectativas y la complicidad del espectador a lo largo de todo su metraje. Y aunque esa naturaleza de cine de entretenimiento sin complejos está presente de principio a fin, no renuncia a incomodar a quienes está dirigiendo directamente su mensaje y destacar el eslabón más importante de esta cadena: todos nosotros, por no ser capaces de actuar ante los desequilibrios e injusticias ni de superar la indolencia crónica ni el interés superada la emisión o el trending topic del momento.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.