L’indomptée (Caroline Deruas, 2016)3 minutos de lectura

L'indomptée (Caroline Deruas, 2016)
L'indomptée (Caroline Deruas, 2016)

En el quinto día desde el Festival de Sevilla llegó el turno para el título seleccionado por la iniciativa de Jóvenes programadores del certamen. Dentro de la sección Nuevas Olas —que recoge las obras de cineastas a descubrir del panorama europeo— se encuentra Daydreams (Caroline Deruas, 2016). Camille y Axèle son dos artistas que ganan una residencia anual en la emblemática Villa Medici de Roma, un lugar destinado a inspirar a sus afortunados habitantes para desarrollar sus talentos artísticos que también encierra memorias y fantasmas del pasado. Ambas son afectadas por ellos de manera muy diferente, mientras tratan de seguir creando a través de sus palabras o sus fotografías. Mientras Camille se encuentra ahogada y con bloqueo de escritor por la presencia opresiva de su marido —un veterano autor de éxito—, Axéle percibe entre las paredes del viejo palacio los espíritus y sus historias que encierran y trata de capturar esas visiones y sueños en su trabajo. Entre ellas se construye una conexión muy particular que desafía sus tan diferentes personalidades y maneras de afrontar el arte y la vida.

El mismo origen del acto de crear aparece en el comienzo de la cinta de manera casi imperceptible y sus repercusiones se intercalan con fundidos a rojo intenso. Camille ve a una joven, bella e impetuosa mujer saliendo del tribunal que decidirá su destino. Ambas coinciden después en la Villa y mientras una reprime sus deseos y se ve incapaz de expresarse tanto en la realidad como a través de la ficción, la otra —Axèle— no sólo captura sus imágenes con una impetuosa facilidad sino que es capaz de hacer y decir lo que quiere en cada momento. Las teclas aporreadas de la máquina de escribir del marido de Camille la silencian y anulan mientras Axèle es capaz de ver a los personajes y las historias que habitaron ese lugar antes que ella. Realidad y ficción, arte y sueños, memoria y presente,… todos estos elementos se combinan en el juego intertextual que propone Deruas contraponiendo a sus dos mujeres protagonistas y envolviendo al espectador en una atmósfera de engañosa ensoñación.

L'indomptée (Caroline Deruas, 2016)
L’indomptée (Caroline Deruas, 2016)

¿Es la inspiración que provoca ese entorno tan especial parte de uno mismo o viene de influencias externas? ¿Son los hechos que se dice sucedieron allí auténticos? Axèle y Camille como positivo y negativo de una misma fotografía representan los mismos anhelos, unos frustrados e imposibles y otros abiertos siempre a la posibilidad de cumplirse. La inspiración como parte de uno mismo, la expresión de lo más íntimo como parte del todo, los sueños como una manera de llegar a la verdad. Todo eso aparece de puntillas, deslizándose entre la exquisita narración de un film que habla del arte como medio para soñar, del sueño como inspiración y la irrealidad como una oportunidad para encontrar lo que se busca. Porque la musa y la creación son una misma entidad y aquello que inspira acaba formando parte inseparable de la esencia del mismo que sigue su sugerente llamada ¿son las obras creadas en la Villa a lo largo de los siglos otra dimensión más de sus espacios? Es muy probable que no exista una respuesta, aunque con el soberbio uso del punto de vista de su directora al final todas las piezas parezcan encajar para formar un puzzle cuya imagen final todavía no sabemos interpretar, tal como ocurre con nosotros mismos.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.