La douleur (Emmanuel Finkiel, 2017)2 minutos de lectura

La douleur (Emmanuel Finkiel, 2017)
La douleur (Emmanuel Finkiel, 2017)

Con la segunda jornada del Zinemaldia 2017 entra en Sección Oficial la proyección de Memoir of Pain de Emmanuel Finkiel. Una producción basada en la obra pretendidamente autobiográfica de Marguerite Duras, “La Douleur”, publicada en 1985 y escrita a partir de los supuestos diarios que elaboró durante la Segunda Guerra Mundial. Al encontrar unos cuadernos la protagonista Marguerite comienza a recordar la última época de su vida en Paris durante la ocupación Nazi. La deportación de su marido –un miembro de la Resistencia como ella– da origen a una búsqueda obsesiva de su paradero y la espera angustiosa de su regreso a casa. Con una fragmentación de la narración a través de la memoria, el relato se configura como un recuerdo del recuerdo de una mujer que a través del dolor sobrevive para poder vivir.  La ambigüedad de sus interacciones con un oficial del gobierno colaboracionista y el resto de compañeros de la lucha permiten expresar la sorprendente pero natural confusión entre miembros de uno u otro bando y pone a prueba los cimientos de confianza y lealtad en los que se basan los posicionamientos del conflicto a nivel humano, más allá de cualquier diferencia ideológica.

La douleur (Emmanuel Finkiel, 2017)
La douleur (Emmanuel Finkiel, 2017)

Esta confusión se traslada a la estructura narrativa y el montaje no lineal con unas precisas y hermosas transiciones en las que la propia mirada del personaje central sirve de guía dentro del mismo plano para seguir adentrándose en los nebulosos pasajes cubiertos por un olvido quizá deliberado. Esa evocación consciente de múltiples reflejos y percepciones engañosas sobre los demás pero también sobre si misma es lo que fundamenta las imágenes de una historia que considera la identidad más como un “querer ser” que un “ser”. Si Marguerite elige creer que su marido va a volver es porque es su única forma de superar la destrucción moral y emocional de las consecuencias de la guerra. Por eso, la cámara se cierra sobre ella y sus momentos de introspección y proyecta sus propios deseos como vívidas fantasías mientras permanece ensimismada por el sufrimiento. La voz en off añade una pátina literaria que ayuda a construir la perspectiva psicológica de la película a través de la expresión de la naturaleza artística y poética de la visión del mundo de Marguerite. La discordante música de la banda sonora potencia todavía más ese estado de podrida ensoñación, de realidad imposible que la rodea. La catarsis sólo podrá ocurrir cuando las expectativas y la realidad coincidan delante de sus ojos y vea por si misma lo que no quiere para los demás: la esperanza la creamos nosotros al aceptar lo peor como un hecho.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.