La cordillera (Santiago Mitre, 2017)2 minutos de lectura

La cordillera (Santiago Mitre, 2017)
La cordillera (Santiago Mitre, 2017)

¿Qué es el poder? ¿Cómo se perpetúa? ¿Cuáles son los instrumentos que utilizan para mover en la sombra los hilos? Dentro de las Proyecciones Especiales del Premio Donostia entraba La cordillera (Santiago Mitre), una propuesta en forma de subversivo thriller político y psicológico en el que Hernán Blanco, presidente de Argentina, acude a una cumbre de presidentes en Chile para debatir la creación de una organización transnacional que puede desequilibrar la balanza de las fuerzas que mueven el mundo. Su situación familiar y la relación con su hija, las intrigas con el resto de participantes en la reunión, las injerencias de potencias extranjeras y extraños sucesos crean poco a poco una inquietante atmósfera de tono malsano según progresa la extrañeza de una situación en la que parece que el único ajeno es el personaje interpretado por Ricardo Darín. Un hombre que ha llegado a su puesto de responsabilidad salido de la ciudadanía. Un hombre corriente sin escándalos o posiciones conocidas en temas polémicos que tiene desconcertado a la prensa y al resto de gobernantes.

Mitre configura una estructura narrativa tejida con tramas y conflictos de personajes inconclusos. Una disolución del relato que sucede en pos de un discurso que emerge de lo global como un lienzo impresionista. Todo encorsetado en los típicos elementos de un –en apariencia film de cine espectáculo, que mantiene compromisos puros con la construcción de una tensión que lleva a saltos continuos al vacío hasta las últimas consecuencias. Una mera secuencia de transición con un automóvil circulando por una carretera, o la llegada del protagonista a un edificio desierto para mantener un encuentro furtivo desvela ese juego con el espectador de manera directa, que se apoya en la banda sonora para realizar sin tapujos su ilusorio cometido. El juego del poder es el mismo poder como juego. Pero los instrumentos para llevarlo a cabo deben ser lo suficientemente sutiles para que nadie se percate de la manipulación al que está sometido como individuo y sociedad al capricho de los intereses de otros.

La cordillera (Santiago Mitre, 2017)
La cordillera (Santiago Mitre, 2017)

Mientras a cara descubierta y para la opinión pública las intenciones de los políticos son unas, fuera de campo ideológico y moral suceden los movimientos que justifican las lealtades, traiciones y decisiones. Las referencias al cine de Hitchcock, Pakula y Pollack pueden ser ineludibles, pero aquí el hombre corriente envuelto en una trama conspiranoica de la que es una víctima involuntaria podría ser el mismo espectador. Aunque parezcan distintos, todos son iguales. Y viceversa. La ambigüedad, la discreción, la mediocridad, el sigilo son las armas de los que ostentan la verdadera autoridad para prevalecer aparezca quien aparezca en las portadas de los medios de comunicación y la prensa.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.