Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016)2 minutos de lectura

Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016)
Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016)

La búsqueda de una vida propia lejos del hogar de los padres es algo que caracteriza al proceso natural de paso a la edad adulta de cualquier generación reciente de jóvenes. Ya sea por motivos económicos o personales, muchos son los que ponen tierra de por medio para desarrollar una carrera profesional, seguir sus estudios o buscar nuevos horizontes. En Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016) el regreso a casa después de muchos años de su protagonista con la intención de anunciar su muerte próxima sirve como catalizador para retomar las dinámicas familiares suspendidas y crear otras nuevas. Una madre que busca el reencuentro armonioso de todos, una hermana pequeña desconocida, un hermano mayor que se siente despreciado y su esposa le reciben desde una posición de absoluta incertidumbre.

Las distancias ya no son una excusa con los medios de transporte y comunicaciones actuales, pero cuando uno establece la individualidad como prioridad es fácil perder el interés por la familia y los orígenes propios. Dolan captura con brillantez la frustración del desarraigo a través de una sucesión de secuencias de diálogos que ayudan a descubrir el trasfondo entre los personajes y permiten explorar su pasado mientras describen su estado emocional y emergen conflictos enquistados. La cuidada puesta en escena eleva el desarrollo de los mismos, elaborados esencialmente a partir de diálogos. Algo expresamente derivado de su origen teatral, del que sin embargo logra liberarse con un uso del color y dirección artística sobresalientes. Por ejemplo, los primeros planos en las conversaciones, casi rompiendo la cuarta pared, adquieren una lógica narrativa espacial que evoluciona durante su metraje manifestando la predisposición comunicativa de unos hacia otros.

Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016)
Juste la fin du monde (Xavier Dolan, 2016)

Las sensaciones que provoca en Louis el regreso a casa aparecen en forma de montajes musicales que conectan canciones con objetos, personas, momentos que expresan estados emocionales atrapados en el tiempo, casi oníricos e irreales. Pero ¿puede reconstruirse una familia cuyas grietas afectan de forma fundamental a todos sus miembros aunque se encuentren físicamente presentes a partir de las memorias selectivas? La reacción a la excepcional situación parece algo imposible de soportar y únicamente mantener el status quo puede permitir a todos seguir adelante con la expectativa de solucionar sus taras existenciales. Todos los miembros del reparto ayudan a dar vida y credibilidad a las múltiples ramificaciones de sus lazos íntimos y la compleja dificultad de mantenerlos a toda costa, contrastando sus personalidades bien definidas y el choque de sus personalidades. Especialmente destacable es el sutil trabajo de Marion Cotillard y la calidez emocional y la variedad de registros que demuestra Lea Seydoux, muy alejada de su encasillamiento reciente en la inexpresiva gravedad de su gesto.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.