I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)2 minutos de lectura

I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)
I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)

El segundo día en el festival nos ha traído a la superestrella china Fan Bingbing protagonizando I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016), una especie de fábula moderna que parte de los esfuerzos de una propietaria de un café de una provincia del país para luchar contra la inamovible estructura judicial y política. Su objetivo: obtener verdadera justicia de la traición que sufrió por parte de su exmarido, quien la abandonara por otra después de divorciarse en términos poco claros por mero beneficio personal. De despreciar a Li Xuelian y tratarla como una simple campesina que no atiende a razones ni comprende cómo funcionan las cosas en las instituciones gubernamentales, su empeño se convertirá en una prioridad que desafía el cinismo, la falta de empatía y el egoísmo de los representantes y responsables del bienestar de su pueblo durante diez años. Tiempo más que suficiente para poder comparar su fuerza de voluntad con la del personaje de Paco Martinez Soria en Don Erre que erre (José Luis Sáenz de Heredia, 1970).

Pero el asunto no es para tomárselo a broma insustancial, aunque la cinta contenga inequívocamente numerosas dosis de humor que surgen tanto del gran trabajo de su actriz principal como de una refinada sátira –a veces presente de manera más subrepticia, otras de forma más obvia– que llevan con ligereza la persistente y pesada disputa. Una guerra repetitiva y reiterativa que concibe el director capturando la belleza de fondo de paisajes naturales de lo rural y lo deshumanizado de la capital China y los interiores de sus grandes edificios urbanos. Todo con un formato circular del plano que establece para marcar la diferencia entre la visión del mundo ligada a esa provincia rural y la protagonista de su historia y la correspondiente a los habitantes de Pekín. Un juego con la relación de aspecto y formato que no termina de definir verdaderamente su cometido como recurso narrativo y queda más en una anécdota, aunque en el proceso la rotunda propuesta de su fotografía concibe imágenes muy contundentes.

I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)
I Am Not Madame Bovary (Feng Xiaogang, 2016)

Sin embargo, si algo se interpone entre esta película y la posible realización totalmente exitosa de sus intenciones es su querencia por los devaneos gratuitamente melodramáticos y unas postizas explicaciones discursivas que emborronan la eficiencia manifiesta del guión llevado a la pantalla, suficientemente expresivo por si mismo sin necesidad de que los personajes se paren a reflexionar para aclarar la espectador el objetivo último de todo lo visto en ella. Defectos que acaban culminando en un epílogo tan innecesario como estilísticamente incoherente que rebaja su impetuosa interpretación política a términos insultantemente superficiales e inofensivos dignos de un mal culebrón.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.