Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)4 minutos de lectura

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)
Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)

La vida en la frontera no es difícil por los indios o los elementos, sino por los idiotas. Esta verdad revelada es la que expresa el personaje de Lili Simmons en Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015) en un momento de extrema frustración. Como los otros (escasos) personajes femeninos de la película, ella parece consciente del tipo de relato en el que se encuentra inmersa y actúa a modo de fuerza que intenta equilibrar las obsesiones y debilidades arquetípicas de los hombres que configuran su centro. Ambientada en la última década del siglo XIX en Estados Unidos, un curtido sheriff, su anciano ayudante, un educado mujeriego y un tranquilo cowboy forman una expedición de salvamento, obligados por las circunstancias a internarse en un territorio inexplorado donde habita una misteriosa tribu de salvajes caníbales que ha secuestrado y asesinado a algunos de los ciudadanos de su pueblo llamado irónicamente Bright Hope.

Las noticias de su muerte han sido muy exageradas. El western sigue vivo décadas después de vivir su era de mayor predominancia principalmente a través de su influencia en otros géneros, pero también por la retroalimentación, adaptación y revisión constantes que ha experimentado en los últimos cincuenta años. Buena muestra de ello lo tenemos recientemente con títulos tan destacables y diferentes como Slow West (John Maclean, 2015) o The Hateful Eight (Quentin Tarantino, 2015). El caso de Bone Tomahawk es casi paradigmático, integrando elementos del cine de terror en la estructura clásica de aventuras en la que se concentran varias tramas recurrentes llevadas por sus protagonistas: una historia de venganza, pero además la de un representante de la ley llevado por su sentido de la justicia, la presencia del legado de la guerra civil y un trabajador hombre de familia cuyo único objetivo es llevar una vida apacible y próspera de colono. Precisamente es el contraste de sus personalidades y el desarrollo de la dinámica entre ellos lo que sirve de hilo conductor en su viaje mientras hacen frente a los imprevistos de distinta naturaleza que se encuentran en su camino a modo de peripecias menores. Un viaje en el que las motivaciones y concepción moral del mundo determinan el destino de cada uno de sus integrantes.

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)
Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)

Los miedos de los habitantes de estas zonas fronterizas se asumen por las complicadas condiciones del clima, la amenaza de los animales que allí habitan y la presencia de los temidos indios, los otros, el enemigo. Las criaturas antagonistas que sirven de manifestación física de sus mayores pesadillas y prejuicios son aquí una versión hipertrofiada, retorcida y misteriosa, cercana a otorgarles propiedades sobrenaturales. Una versión exagerada que funciona como contraste y simbolización de los brutales actos que pueden llevar a cabo los supuestos hombres piadosos, que no dudan en traicionar los valores cristianos usándolos hipócritamente como justificación de sus acciones en pos de sus intereses. Concederles una dimensión humana sería reconocer la bestialidad arraigada en el interior de todos ellos (nosotros). Por eso es muy coherente que “el profesor”, un nativo americano, reniegue rotundamente de cualquier conexión entre las tribus conocidas, su identidad cultural y estos trogloditas cuando describe el mítico peligro que suponen.

Al margen del tratamiento de la aparición de los sigilosos e implacables hombres de las cavernas, que se comunican con sonidos guturales incomprensibles, ese aspecto sobrenatural se ve potenciado especialmente con la fotografía y el uso de la luz en sus escenas nocturnas y en condiciones de oscuridad, ayudando a crear una atmósfera perturbadora y consistente con la inspiración fantástica de su premisa. Visualmente, la composición de planos con una perspectiva general y distante de las secuencias siempre presente, evoca ineludiblemente al material gráfico histórico que se conserva de la época, dotándole de cierto valor falsamente documental y realista.

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)
Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)

Todos estos fundamentos son los que permiten construir a S. Craig Zahler un complejo marco narrativo en el que desarrollar la tesis que contagia todo el trasfondo y desarrollo aparentemente simple del film: la constante contradicción inherente a sus individuos, ideales y situaciones, que alcanza al propio western como género y palpita bajo su superficie durante todo su metraje. Si la base subyacente es el conflicto entre civilización y barbarie, ¿cómo es posible apoyar los mismos comportamientos o peores para defender unos (nuestros) principios que se subliman como absolutos? Mediante su sólido reparto encontramos todas las aproximaciones morales posibles para plantear este dilema que, entre estallidos breves pero brutales de violencia y diálogos aderezados con humor cotidiano, sirve para elaborar una cinta sorprendentemente subversiva en sus conclusiones.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.