Bang Gang (une histoire d’amour moderne) (Eva Husson, 2015)2 minutos de lectura

Bang Gang (une histoire d'amour moderne) (Eva Husson, 2015)
Bang Gang (une histoire d'amour moderne) (Eva Husson, 2015)

Resulta irritante, por no decir ofensivo, que una propuesta tan reaccionaria como Bang Gang (Eva Husson, 2015) pueda tener lugar en el cine contemporáneo y en la sociedad actual. No sólo por su discurso moral trasnochado y completamente alejado de la realidad, sino también por el simplismo y la torpeza con el que aborda el tema que trata. Se plantea como un grupo de adolescentes en los suburbios de un pueblo francés tienen la excusa perfecta con la ausencia de los padres de uno de ellos para reunirse y desmadrarse en su casa: alcohol, drogas y mucho sexo de todos con todos. Lo normal cuando se juntan unos cuantos jóvenes sin nada mejor que hacer. La orgía que se monta en un principio es consecuencia de un juego impulsivo e irreflexivo, pero da pie a organizar quedadas similares con el objetivo ya definido de antemano. Un bang gang tras otro las dinámicas del puñado de personajes que sigue la cámara se van transformando, deteriorándose, hasta alcanzar un punto de no retorno entre ellos y en su centro educativo, con sus familias y la comunidad en general.

Por un lado es fácil detectar el intento de la directora de capturar el estado de la cuestión respecto a la relación de la juventud de nuestros días con sus cuerpos, su sexualidad, el establecimiento de lazos afectivos, su distanciamento con los problemas reales o la obsesión con la comunicación en las redes sociales y el exhibicionismo digital. El error es el propio posicionamiento de Husson respecto a sus personajes y sus actos, que son juzgados a priori y tratados dramáticamente desde una posición acusatoria. En todo momento se subraya con tremendismo sobredimensionado el mismo desarollo libre de su sexualidad, forzando dramáticamente la evolución de cada escena y llevándolas a instantes de un espantoso ridículo, que sólo puede sublimar las miradas a cámara en algunos momentos de ruptura de la cuarta pared en lo que parecen ser expresiones de autoconsciencia de las implicaciones éticas de sus mismos actos. Unos actos que en su mayoría no constituyen per se nada de lo que escandalizarse, pero son tratados como tal sistemáticamente en la misma narración y reforzado por la puesta en escena.

Bang Gang (une histoire d'amour moderne) (Eva Husson, 2015)
Bang Gang (une histoire d’amour moderne) (Eva Husson, 2015)

Este puritanismo infantil, por mucho desnudo y polvo que muestre, que rezuma durante todo su metraje viene a reforzar insistentemente la idea de lo inadecuado y peligroso del sexo con el objetivo único de la búsqueda de placer, así como del trastorno que supone la influencia de la hipersexualización mediática que se asume manipula sus comportamientos, además de la deshumanización en el trato consecuencia de la comunicación con el móvil o Internet. Se hace así inevitable recordar Klip (Maja Milos, 2012), un film con el que posee diversos elementos en común, pero que a diferencia de este era capaz de abstraerse del juicio directo y sustituirlo por el estudio y la observación. Es imposible llegar a la comprensión de un mundo construido a medida de quienes lo viven con sus propios lenguajes y códigos, con unos principios que no están sujetos a los condicionamientos de generaciones anteriores, si el punto de partida ya impone un discurso opuesto de antemano.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.