American Honey (Andrea Arnold, 2016)2 minutos de lectura

American Honey (Andrea Arnold, 2016)
American Honey (Andrea Arnold, 2016)

Si el “sueño americano” se llama de esa manera no es precisamente porque sea algo de fácil acceso, por mucho que forme parte del dogma idealista de la cultura estadounidense. American Honey (Andrea Arnold, 2016) tiene lugar en la tierra de las oportunidades, ese reflejo virtual en el que todos sus habitantes proyectan sus deseos de igualdad, independencia y progreso. Un reflejo en el que se mira por un instante la protagonista de la película, Star, que deja su sacrificada y miserable vida para ir a la aventura con otros jóvenes que se dedican a vender suscripciones de revistas de pueblo en pueblo. Una oferta de trabajo que parece demasiado buena para ser cierta y promete una eterna fiesta y mucho dinero en su road trip por el Medio Oeste. Un trabajo que define desde el principio la distancia entre la teoría y la práctica de cómo funcionan las cosas para los que están más abajo en la estructura social al intentar ascender por ella.

Un grupo de jóvenes numeroso, cuyos personajes se describen de forma concisa y efectiva mientras se observa la dinámica de grupo establecida anteriormente, rodean al personaje de Sasha Lane. Aunque de orígenes diversos, todos tienen en común la huida constante hacia adelante, el movimiento perpetuo que los aleje de sus pasadas vidas y les haga olvidar. A partir de sus intentos de vender con cualquier discurso y técnica que valga, la mirada de Andrea Arnold va mostrando pequeños detalles de los oriundos de cada lugar, con múltiples sutilezas que componen un mosaico infinito que perfila un retrato socioeconómico de gran amplitud y da pie a numerosos conflictos que se encuentra por el camino. El estilo naturalista de la directora es clave en este aspecto para transmitir una autenticidad desgarradora, pero también capturar la belleza efímera que puede rodearles sin que sean conscientes de ello, ensimismados en su microuniverso.

American Honey (Andrea Arnold, 2016)
American Honey (Andrea Arnold, 2016)

Irónicamente, este microuniverso no hace más que replicar a partir de los códigos propios de sus personajes las mismas carencias y fallos de la sociedad que los margina y explota, con normas arbitrarias, hipocresía y una falta total de consideración a los que no encajan o cumplen con las expectativas. Por algo son los únicos valores que conocen. La introducciónhábil de la omnipresente música diegética, los diálogos realistas, el soberbio montaje y una quirúrgica precisión en el uso de la cámara, permiten a su directora crear una experiencia de inmersión extraordinaria en las vidas de estos representantes de la “pobre basura blanca”, desde una posición de comprensión repleta de humanidad. Un viaje que finalmente se desvela como otra gran mentira, otra ilusión escogida por la propia protagonista de la que no puede escapar, porque la alternativa es mucho peor.


Por Ramón Rey

Crítico y periodista cinematográfico.